sexta-feira, 23 de março de 2007

La Tortura, método sistemático de castigo en Cuba


Por: Dr. Darsi Ferrer Ramírez, Director del Centro de Salud y Derechos Humanos ¨Juan Bruno Zayas¨.
Licenciado Jaime Leygonier Fernández, Periodista Independiente.
Licenciado Carlos Ríos Otero, Periodista Independiente.

El Sr. Fidel Castro y autoridades de su gobierno condenan los casos de torturas referidos a otros escenarios mientras que, a la par, niegan rotundamente que se emplee ese tipo de métodos en Cuba.

La Organización de Naciones Unidas, en su Resolución 3452 (xxx), de 9 de Diciembre de 1975, define como tortura:

Artículo 1…… se entenderá por tortura todo acto por el cual un funcionario público, u otra persona a instigación suya, inflija intencionalmente a una persona penas o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o de intimidar a esa persona o a otras. No se considerarán torturas las penas o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de la privación legítima de la libertad, o sean inherentes o incidentales a ésta, en la medida en que estén en consonancia con las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos.

La tortura constituye una forma agravada y deliberada de trato o pena cruel, inhumano o degradante.

Desde el mes Julio de 2005 la policía política mantiene bajo arresto a 14 disidentes por el supuesto delito de ¨alteración del orden público¨. La mayoría de ellos fueron arrestados en sus hogares sin que hubieran participado en ninguna actividad, a otros los apresaron en la calle al manifestarse pacíficamente por el aniversario de la masacre del Remolcador ¨13 de Marzo¨, y, los menos, cuando intentaban realizar una protesta frente a la embajada francesa.

Curiosamente, aunque no ofrecieron resistencia, durante sus detenciones muchos resultaron golpeados por turbas de porristas dirigidas por oficiales de la seguridad del estado, entre quienes se destacaron por el marcado nivel de violencia los altos funcionarios del gobierno: Sr. Pedro Saenz Montejo, Primer Secretario del Partido Comunista de la Capital y el Sr. Hassán Pérez, Segundo Secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas. Aunque los agresores sí alteraron el orden, rompieron cabezas, fracturaron costillas, etc., en ningún momento se les ha molestado para que respondan a la justicia.

Los disidentes llevan seis meses de arresto sin juicio y sin presentarles cargos. Encerrados cada uno en celdas tapiadas de tres metros de largo por dos metros de ancho, donde los hacinan junto a tres delincuentes comunes y, a veces, hasta con peligrosos enfermos psiquiátricos.
En ese espacio reducido la falta de higiene es total. Celdas que por instalación sanitaria tienen un turco tipo letrina, algunos por tupiciones desbordan excrementos; desprovistas de ventanas y con mínima ventilación a través de las ranuras, incapaz de atenuar la fetidez que están obligados a respirar los recluidos; sin agua para asearse y la de beber racionada a una cantidad inferior al mínimo que requiere la salud humana; privados de luz natural, solo escasos minutos diarios en locales enrejados.

La alimentación para estas personas es pésima, por debajo de la cantidad de calorías imprescindibles fisiológicamente y carente de valor nutritivo, sin proteínas y de mala calidad; su ingestión le provoca vómitos a la mayoría.

A estos detenidos su único contacto con el exterior se lo limitan a 10 minutos semanales de visita con los familiares más cercanos (un máximo de tres), encuentro que se realiza en presencia de un oficial con ordenes de prohibir la entrega de alimentos, literaturas y hasta determinadas conversaciones.
También son privados del contacto con sus abogados defensores. No tienen derecho a llamadas telefónicas, correspondencia, servicio religioso o asistencia por un sacerdote.

En estas condiciones de encierro permanecen:

1- Ricardo Santiago Medina Salabarría, 37 años de edad. Arrestado en su domicilio, después de esposarlo lo empujaron escaleras a bajo a la vista de sus tres niñas y su señora; por esa caída sufrió contusión en la columna vertebral que le produce neuralgia braquial como secuela. Por el estréss del encierro debutó con Diabetes Mellitas e Hipertensión Arterial, enfermedades crónicas que nunca había padecido, sin que hasta ahora haya sido hospitalizado para chequearlo e imponer el tratamiento adecuado. Igualmente le niegan que tenga en su poder un glucómetro y un equipo para medirse la tensión arterial. Sufre, además, de trastornos del sueño y tiene una pérdida significativa de peso corporal.

2- René Montes de Oca Martija, 43 años de edad. La golpiza durante el arresto le produjo traumas en las costillas y lesión con impotencia funcional del brazo. Tiene antecedentes de Hernia Discal y Neuropatía Periférica, esta última por la carencia nutricional extrema durante la anterior condena política. Actualmente está ingresado en la sala de penados del Hospital Militar ¨Finlay¨, con serias dificultades para deambular, por el agravamiento de su Neuropatía en este período de celda. Presenta cuadro de dolores osteoarticulares, trastornos digestivos y crisis repetidas de sacrolumbalgia.

3- Oscar Mario González García, 64 años de edad. Lo arrestaron cuando salía de su hogar para comprar pan. Periodista que antes de ser apresado únicamente padecía de acidez ocasional. A las varias semanas de calabozo presentó cuadro de trastorno psiquiátrico, con síntomas de confusión mental y ruptura con la realidad. Lo hospitalizaron en la sala de penados del Hospital Militar ¨Finlay¨ y posteriormente fue regresado a la celda, donde mantiene síntomas ocasionales de disociación mental, alteración del sueño, crisis depresiva y claustrofobia, además, ha perdido más de treinta libras de peso.

4- Emilio Manuel Pérez Soria, 49 años de edad. - Lesionado durante el arresto por los golpes que le propinaron en la cabeza, tórax y brazos. Padece de Ulcera Péptica y en la celda se le produjo una Linfangitis Aguda en la pierna izquierda, tan severa que casi lo imposibilita de caminar. Ha perdido más de 25 libras de peso y está muy alterado de los nervios.

5- Roberto de Jesús Guerra Pérez, 27 años de edad. En Octubre se declaró en huelga de hambre por 16 días en demanda de atención médica. Lo ingresaron por unos días en la sala del Hospital Militar ¨Finlay¨ y lo regresaron a la celda. En Diciembre volvió a declararse en huelga de hambre por el mismo motivo, la que debió abandonar por el deterioro marcado de su salud. Tiene antecedentes de Asma Bronquial, Espina Bífida y Pielonefritis Crónica. Durante la reclusión ha tenido crisis de Asma, fuertes dolores osteomusculares e Infecciones Renales a repetición con sangre en la orina. Lleva varias semanas con síntomas de sangramiento digestivo alto (vómitos y heces fecales con sangre). Ha perdido más de 20 libras de peso y está muy pálido con tinte ictérico de la piel y mucosas. Su esposa es amenazada por el instructor, Capitán José Águila Lagos, para que no informe a la prensa independiente sobre el estado de salud y condiciones de reclusión de Roberto.

6- Lázaro Alonso Román, 28 años de edad. Antecedentes de Gastritis Crónica. Ha perdido más de 25 libras de peso y presenta infección en la piel, insomnio, pérdida del apetito y crisis de ansiedad.

7- René Gómez Manzano, 63 años de edad. Abogado que fue arrestado en su casa estando en cama por un proceso gripal. Por la violación de los derechos que le corresponden como detenido se declaró en huelga de hambre y sufrió tal deterioro de su salud que lo ingresaron unos días en la sala de penados del Hospital Militar ¨Finlay¨. Las instancias judiciales le niegan el derecho al Habeas Corpus que presenta su familia.
8- Julio Cesar López Rodríguez, 38 años de edad. Presenta una considerable pérdida de peso de alrededor de 50 libras, además, sufre de dolor en la región hepática abdominal, vómitos frecuentes, trastornos del sueño, crisis ansiosa-depresiva. Tiene antecedentes de Fiebre Reumatoide, Úlcera Péptica e Hipertensión Arterial.

9 - Emilio Leyva Pérez, 40 años de edad. Tiene antecedentes de Úlcera Péptica, Hernia Hiatal e Insuficiencia Circulatoria, padecimiento este del que se ha descompensado bastante durante el encierro, provocándole dolor, inflamación, tumefacción y calambres en las manos y pies. Sufre de pérdida de peso cercana a las 40 libras, infección de la piel y de Escabiosis (Sarna).

10- Santiago Valdés-Hoya Pérez, 35 años de edad. Saludable antes del arresto. Debutó en el calabozo con Hipertensión Arterial que le provocó un cuadro de Isquemia Cerebral Transitoria. Se queja de frecuente dolor testicular por Varicoceles que requiere de intervención quirúrgica. Ha perdido más de 20 libras y contrajo infección en la piel y una Micosis extensa en el cuero cabelludo.

11- Francisco Moure Saladriga, de 46 años de edad. Apresado en su hogar. Ha perdido más de 20 libras. La reclusión le ha afectado la visión con disminución progresiva de la misma. Sufre de frecuentes dolores osteomusculares, infección en la piel, Pediculosis (Piojo), trastornos del sueño y crisis de ansiedad.

12- Miguel Ángel López Santos, de 50 años de edad. Tiene antecedentes de trastornos Psiquiátricos, Epilepsia, Úlcera Péptica y Neuropatía Periférica, patologías estas que se le han agravado en el calabozo. Se adicionan a su estado de salud frecuentes dolores osteomusculares y pérdida significativa de su peso corporal.

13- Raúl Martínez Prieto, de 42 años de edad. Presenta descompensación de su Hipertensión Arterial y en varias ocasiones ha tenido cuadros de Neumonía. También sufre de Pediculosis, trastornos del sueño, pérdida del apetito y disminución importante del peso corporal.

14- Camilo Ernesto Cairo Falcón, de 34 años de edad. Tiene antecedentes de Asma Bronquial, y ha presentado severas crisis durante todo el tiempo de reclusión. Ha tenido varios cuadros de Neumonía y últimamente sufre de Estomatitis Herpética que le dificulta seriamente la ingestión de alimentos. Al arrestarlo lo golpearon salvajemente, lo que le provocó perforación del tímpano en el oído izquierdo, dos fracturas costales aún no consolidadas y heridas en la cabeza. Por la depauperación de su salud lo mantienen ingresado en la sala de penados del Hospital Militar ¨Finlay¨.

Como demuestran los hechos, desde el arresto esos seres humanos son sometidos a sufrimientos físicos y mentales que inducen daños irreversibles en el estado de salud de cada uno de ellos. Las condiciones en las que los confinan no cumplen las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos en los Centros Penitenciarios.

Ello explica que en todos los casos aparecieran enfermedades y se descompensaran las existentes, así como el serio daño psicológico en todos, incluso la aparición de trastornos psiquiátricos con pérdida de la razón en dos de ellos.

Es lógico reconocer que esos perjuicios ocasionados a sus organismos inciden directamente limitando la calidad de vida por el resto de sus días, con la consecuencia natural de acortar les su esperanza de vida.
Después de someterlos a condiciones de encierro que hacen imposible la conservación de la salud, el brindarles asistencia médica constituye otro mecanismo para presionar a los reos y sus familias, de hecho, de los catorce ninguno están recibiendo tratamiento médico adecuado.
Las familias además de ser víctimas de los sufrimientos y traumas por la situación de sus seres queridos, soportarán en el futuro las limitaciones permanentes por los daños físicos, psicológicos, económicos y de marginación social.
Como prueban las circunstancias de sus arrestos, estas personas no alteraron el orden, no obstante, si hubiesen incurrido en algún delito, no existe Justificación Legal ni Moral para el trato que se les da y para sostener la negativa de las autoridades a reconocerles derechos al Habeas Corpus, otorgarles fianzas o presentarlos a juicio.
Al valorar los elementos anteriores se impone la presunción de que en el país existe ensañamiento como método de castigo para intimidar a quienes sostienen convicciones políticas opuestas a la oficialidad.

En ese sentido, debe señalarse que en el año 2002 también por presunta ¨alteración del orden¨, otro grupo de opositores sufrió prisión prolongada sin juicios ni cargos, en condiciones similares de cautiverio que ocasionaron daños en el estado de salud de todos; entre ellos:
El Sr. Leonardo Bruzón Ávila, saludable en el momento de su arresto, en la cárcel estuvo a punto de morir por las huelgas de hambre que hizo exigiendo su derecho a juicio o su liberación. Fue excarcelado con Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial, Hiperlipidemia, Ataques Transitorios de Isquemia, Polineuropatía, Neurosis Depresiva Severa, además de perder los dientes y sufrir marcada pérdida de la visión.

El abogado Juan Carlos González Leyva, único Ciego en el mundo preso de conciencia, cuya limitación se sobre entiende resulta incompatible con el régimen carcelario y, por ello, aún después de excarcelado no puede recuperarse de los trastornos psiquiátricos que contrajo en la prisión.
En el 2003 le tocó el turno a otro grupo de 75 opositores pacíficos que todos testimonian progresivo deterioro de la salud física y psíquica, incluso las autoridades extendieron licencias extrapenales eventualmente a 15 de ellos por lo delicado de su salud, y no se conoce de uno solo que se conserve saludable.
En el 2004 la acumulación de esas condiciones carcelarias infrahumanas provocó el estallido de motines sangrientos en la Prisión Provincial ¨Combinado del Este¨ y en la Prisión “1580¨, ambas en la Ciudad de la Habana, con un saldo de varias decenas de muertos y lesionados.
Son incontables los casos que ilustran la Práctica Sistemática e Institucionalizada de métodos que, según la definición de las Naciones Unidas, tipifican como Tortura en las cárceles de Cuba, aplicados con el propósito de Castigo e Intimidación.

Sugerimos a las autoridades del país que niegan tales prácticas que investiguen, además de estos casos expuestos, la situación de los más de trescientos presos políticos que en la actualidad cumplen injustas condenas.
Como norma en los más de doscientos centros penitenciarios del país, que albergan una población penal cercana a los cien mil reclusos, estos carecen de protección frente a los tratos crueles, inhumanos y degradantes.
Le recomendamos al Gobierno Cubano que asuma la obligación de respetar su propia legislación penal y, de igual modo, las legislaciones internacionales contra la tortura establecidas por los Organismos Multilaterales.
A la vez, pedimos a la Cruz Roja Internacional, al Comité de Detención Arbitraria de la ONU, así como a los Gobiernos e Instituciones Democráticas, le exijan al Gobierno Cubano que reconozca y aplique esas legislaciones.
Dado en la Ciudad de la Habana, a los 9 días de Enero de 2006.

http://www.payolibre.addr.com/noticias.htm

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